El Alavés visita Vila-real con la pólvora mojada y sin margen de error

El Deportivo Alavés afronta mañana sábado, a partir de las 16:15 horas, una de esas salidas que suelen marcar el tono de una temporada. El equipo de Eduardo Coudet visita al Villarreal en La Cerámica con la sensación de competir casi siempre, pero con una evidencia cada vez más difícil de disimular: le falta gol, le faltan efectivos y le empieza a faltar margen de error.

El conjunto albiazul llega a la cita arrastrando un problema ofensivo que se ha convertido en estructural. Los números son claros y el discurso del entrenador también. El Alavés genera, trabaja los partidos y suele mantenerse dentro de ellos, pero le cuesta una enormidad transformar ese esfuerzo en goles. La irregularidad de Toni Martínez, las molestias recurrentes de Boyé y la ausencia de soluciones reales desde el banquillo han dejado al equipo corto de pólvora en una Liga que no perdona.

Para colmo, Boyé no estará disponible para el choque ante el Villarreal, una baja especialmente sensible en un equipo que ya viaja con lo justo. Coudet tendrá que gestionar un once prácticamente de memoria y un banquillo muy limitado, con pocas opciones para cambiar el guion si el partido se tuerce. El técnico argentino no ha escondido en los últimos días que la plantilla es corta y que el mercado de invierno debería servir para reforzar, como mínimo, la parcela ofensiva. El problema es que los partidos siguen llegando mientras las soluciones no lo hacen.

Enfrente estará un Villarreal con objetivos bien distintos. El equipo amarillo quiere mirar hacia Europa y sabe que los puntos en casa son obligatorios si no quiere descolgarse. La Cerámica no es un estadio sencillo para nadie y menos aún para un Alavés que llega con desgaste físico, bajas importantes y la necesidad casi constante de jugar partidos largos, de resistencia, en los que cualquier error se paga caro.

El duelo se presenta, por tanto, como un choque de realidades opuestas. El Villarreal intentará imponer su calidad, su ritmo y su mayor profundidad de plantilla. El Alavés, en cambio, buscará orden, concentración y eficacia, tres conceptos que no siempre han ido de la mano esta temporada. La clave volverá a estar en las áreas, especialmente en la rival, donde los babazorros necesitan algo más que intención.

Coudet insiste en que el equipo compite y no se cae, y tiene razón. Pero la Liga no se juega solo a competir. Se juega a marcar, a sumar y a sobrevivir cuando llegan los momentos complicados. El partido de mañana no decidirá nada de forma definitiva, pero sí puede confirmar una tendencia preocupante o servir de punto de inflexión antes de que la segunda vuelta empiece a apretar de verdad.

El Alavés viaja a Villarreal con poco que perder y mucho que corregir. Y en una temporada tan ajustada, cada tarde sin gol es una oportunidad que no vuelve.

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