El equipo de gobierno municipal de PSE y PNV ha cerrado esta semana un acuerdo con EH Bildu para sacar adelante los presupuestos municipales de 2026, una vez más en ausencia de un apoyo más amplio de la oposición. Este pacto asegura la aprobación de las cuentas de este año, que ascienden a alrededor de 507,5 millones de euros, pese a las críticas de otros grupos políticos sobre la falta de alternativas en la negociación.
El acuerdo alcanzado con EH Bildu incluye la incorporación de enmiendas por valor de unos 8,25 millones de euros, según ha explicado la portavoz de la coalición abertzale, Rocío Vitero, quien ha defendido que este pacto permitirá “reforzar los servicios públicos y mejorar la calidad de vida” en la ciudad.
Sin embargo, el alcance real de las enmiendas pactadas y su impacto en las prioridades ciudadanas ha sido objeto de debate político en el Ayuntamiento. Formaciones como Elkarrekin anunciaron en los últimos días que rompían las negociaciones con el gobierno municipal tras no llegar a un acuerdo sobre medidas relacionadas con la crisis de la vivienda, como la creación de un canon de vivienda vacía o la destinación de inmuebles municipales para alquiler social, propuestas que no prosperaron.
Pese a los esfuerzos del gobierno local por presentar el pacto como una muestra de “mano tendida” y capacidad de acuerdo, la repetición por tercer año consecutivo de este tipo de negociaciones con la misma formación ha generado críticas desde distintos sectores, que apuntan a una dependencia presupuestaria que limita la pluralidad de apoyos y puede condicionar la agenda política municipal en un contexto preelectoral.
El presupuesto, que crece respecto al ejercicio anterior y contempla inversiones en áreas como vivienda, protección social, movilidad y servicios urbanos, ahora debe ser sometido a debate y aprobación formal en pleno del Ayuntamiento. Las cuentas serán la base del gasto local para 2026 y marcan las prioridades de gestión en un año en el que se avecinan elecciones municipales.


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